VIDA DE UN WARSIE [-IV-]

Luke Skywalker: fue un humano sensible a la Fuerza y posteriormente un Maestro Jedi que fue instrumental en la derrota del Imperio Galáctico y de los Sith durante la Guerra Civil Galáctica. Fue el hijo del redimido Caballero Jedi Anakin Skywalker y de la Senadora Padmé Amidala, el nieto de Shmi Skywalker, el sobrino adoptivo de Owen y Beru Lars, el hermano gemelo de Leia Organa y el tío de Ben Solo.

Han pasado más de dos semanas desde que vi por primera vez The Last Jedi. Después de esa, han habido cuatro más —dos en catalán, tres en castellano— y a falta de una definitiva en V.O.S.E. tengo más de dos y de tres conclusiones definitivas por las que esta octava entrega de la saga —sin contar Rogue One— es de mis favoritas.

La evolución es necesaria, es inevitable en muchas ocasiones. Nada puede permanecer inmutable y podemos ver muchos ejemplos en todos los aspectos de la vida. Lo estático siempre tiene las de perder frente a lo dinámico. Renovarse o morir. Etc, etc, etc…

Star Wars no es una excepción. Han pasado 40 años desde el estreno de A New Hope, cuatro décadas durante las cuales la saga se ha sustentado en unos pilares más sólidos que las profundidades de la Tierra. Las tramas, tanto en las películas como en las novelas, cómics… orbitaban alrededor de esos pilares, creadores y moldeadores de nuestra querida galaxia lejana, muy lejana. Y eso ahora ha cambiado en varios puntos.

He opinado en muchos foros acerca de algunas de las razones de esos cambios. En parte obedecen a que Disney, tras la compra, necesitaba desmarcarse de lo creado por Lucas y poder tener manga ancha a la hora de presentar proyectos e historias —ya dejó pistas sobre ello al convertir el canon hasta 2014 en Legends y crear un nuevo Universo Expandido prácticamente desde cero— a lo largo de los años. Porque nadie dudaba que habría Star Wars para mucho rato, y de muchas formas —no sólo películas, sino muchas novelas y cómics… sin hablar del márketing, que casi es un mundo aparte—; cuando empiezas un nuevo proyecto o cambias de rumbo, es inevitable y sobre todo es necesario que haya cambios. Y The Last Jedi ha sido la puesta de largo de esa pequeña revolución, el punto de partida para otro futuro en la saga galáctica. Porque el agua estancada se pudre, y en Star Wars se venían repitiendo algunos patrones que corrían el riesgo de terminar erosionados.

Sin entrar en spoilers —aunque a estas alturas ya deberíais haberla visto… ¿a qué esperáis?— es preciso comentar que la cinta de Rian Johnson no es de fácil digestión, en particular para los más fanáticos de la saga. El golpe de timón es muy grande, y se siembran las semillas para un futuro a corto y medio plazo en el que puede pasar de todo; la Fuerza tiene nuevas vertientes, los códigos morales ya no son tan claros como antaño y los héroes se vuelven más humanos. Hasta el lenguaje narrativo de la película es totalmente diferente a lo visto hasta ahora —la clásica estructura de tres actos pasa a tener cuatro en The Last Jedi—, así como un tratamiento del tiempo distinto. Johnson expande realmente el tamaño de la galaxia en esta película, aunque lo hace a modo de futuros acontecimientos y no tanto en la película en si. Una fotografía extraordinaria que se disfruta fotograma tras fotograma obliga a más de un visionado, amén de un guión y pequeños detalles que se nos pueden escapar en la primera vez y que son más importantes de lo que parecen. Ha habido mucha polémica por el humor empleado, el cual quizás chirría en un primer momento pero en posteriores revisionados no es tan exagerado. Alguno sobra, todo esa dicho, pero no es un factor que determina la calidad del film —que la tiene y mucho—.

Pero el hueso radica en los cambios que ha sufrido la mitología galáctica, un aspecto que no ha gustado nada a muchos warsies, hasta el punto de crear un gran cisma en las redes sociales. O la amas o la odias; curiosamente, no hay balance como lo pregonan en la película. Estos cambios no han sido comprendidos, aceptados o a veces incluso vistos por muchos espectadores. Y eso, en plena era digital, significa tener mucho más eco a la hora de emitir tus valoraciones.

¿Qué opino yo? Que esos cambios, en su mayoría, son acertados. Y necesarios. Porque Star Wars necesita evolucionar. Porque la gente que vio nacer la saga en 1977 ya no es la misma que la puede descubrir hoy; los niños de hace 40 años no son ni por asomo como los de ahora. Los tiempos cambian, y lo que no lo hace con ellos está condenado al olvido. The Last Jedi es un constante recordatorio de ello, una invitación a dejar el pasado atrás y afrontar con valentía un futuro —por incierto que sea— que desconocemos.

Para muchos el amor de su vida es Star Wars. Ahora observan, unos horrorizados, otros esperanzados, como está cambiando. Como está arriesgando. Y es que la vida, en definitiva, es lanzarse al vacío y ver hasta dónde podemos planear.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close